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Cuando uno grita, el Señor lo escucha, y lo libra de sus angustias.
Oremos:
Estamos dispuestos a morir, antes que quebrantar las leyes de nuestros padres
Lectura del segundo libro de los Macabeos
En aquellos días, arrestaron a siete hermanos junto con su madre. El rey, Antíoco Epifanes, los hizo azotar para obligarlos a comer carne de cerdo, prohibida por la ley. Uno de ellos, hablando en nombre de todos, dijo:
Del salmo 123
Nuestra alma se salvó como un ave de la trampa del cazador.
De no estar el Señor de nuestra parte cuando nos perseguían nos habrían ahí tragado vivos; contra nosotros tanto ardía su ira.
Las aguas nos habrían arrollado, nos habría el torrente sumergido; tragado nos habría el turbulento río.
Las redes se rompieron y escapamos de ellas. Nuestra ayuda nos viene del Señor que hizo el cielo y la tierra.
Aleluya, aleluya.
Alégrense y salten de contento, porque su premio será grande en los cielos
Ý Lectura del santo Evangelio según san Mateo
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, cuando Jesús vio a la muchedumbre, subió al monte y se sentó. Entonces se le acercaron sus discípulos. Enseguida comenzó a enseñarles, hablándoles así:
Te presentamos, Señor, nuestras ofrendas y te suplicamos humildemente que, así como tus mártires prefirieron morir antes que pecar, nosotros vivamos consagrados a ti sobre todas las cosas y entregados a servirte en el altar.
Ejemplaridad del martirio
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos, dice el Señor.Oración Colecta
Señor, Dios nuestro, que has dado abundancia de gracia a tus santos Carlos Luanga y compañeros para hacerles llegar a la gloria del martirio; concédenos, por intercesión de su mérito, el perdón de nuestros pecados y tu ayuda en todas las adversidades.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.Primera Lectura
7, 1-2.9-14
"¿Qué quieres saber de nosotros? Estamos dispuestos a morir antes que quebrantar la ley de nuestros padres".
(El rey se enfureció y lo mandó matar). Cuando el segundo de ellos estaba para morir, le dijo al rey:
"Asesino, tú nos arrancas la vida Presente, pero el rey del universo nos resucitará a una vida eterna, puesto que morimos por fidelidad a sus leyes"
Después comenzaron a burlarse del tercero. Presentó la lengua como se lo exigieron, extendió las manos con firmeza y declaró confiadamente:
"De Dios recibí estos miembros y por amor a su ley los desprecio, y de él espero recobrarlos".
El rey y sus acompañantes quedaron impresionados por el valor con que aquel muchacho depreciaba los tormentos.
Una vez muerto éste, sometieron al cuarto a torturas semejantes. Estando ya para espirar, dijo:
"Vale la pena morir a manos de los hombres, cuando se tiene la firme esperanza de que Dios nos resucitará tú, en cambio, no resucitarás para la vida".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.Salmo Responsorial
Nuestra alma se salvó como un ave de la trampa del cazador.
Nuestra alma se salvó como un ave de la trampa del cazador.
Nuestra alma se salvó como un ave de la trampa del cazador.Aclamación antes del Evangelio
Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos.
Aleluya.Evangelio
5, 1-12
"Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos.
Dichosos los que lloran, porque serán consolados.
Dichosos los sufridos, porque heredarán la tierra.
Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.
Dichosos los misericordiosos, porque obtendrán misericordia.
Dichosos los limpios de corazón, porque verán a Dios.
Dichosos los que trabajan por la paz, porque se les llamará hijos de Dios.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos.
Dichosos serán ustedes cuando los injurien, los persigan y digan cosas falsas de ustedes por causa mía. Alégrense y salten de contento, porque su premio será grande en los cielos".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.Oración sobre las Ofrendas
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.Prefacio
Porque la sangre de los gloriosos mártires Carlos Luanga y compañeros, derramada, como la de Cristo, para confesar tu nombre, manifiesta las maravillas de tu poder; pues en su martirio, Señor, has sacado fuerza de lo débil, haciendo de la fragilidad tu propio testimonio, por Cristo, Señor nuestro.
Por eso,
como los ángeles te cantan en el cielo, así nosotros en la tierra te aclamamos diciendo sin cesar:
[Misa]Antífona de la Comunión